La tercera edición de Arte y Biodiversidad en la Isla del Soto nos invita a sorprendernos de nuevo con la fuerza creativa de los artistas que la integran. Una fuerza que transforma lo ya mirado en algo inesperado, abriendo nuevos caminos a partir de un territorio compartido.
Tras el paso de 32 artistas en las dos primeras ediciones, en esta nueva convocatoria son 16 las voces que se suman a esta sinfonía visual, enfrentándose al mismo escenario natural —la biodiversidad de la Isla del Soto, en Santa Marta de Tormes— pero desde miradas renovadas, personales e intransferibles.
Cada artista se ha adentrado en este entorno desde su propio lenguaje, desde su sensibilidad particular, aceptando el reto de hacer visible lo que muchas veces permanece oculto a la mirada apresurada. El tema, lejos de agotarse, se revela en cada propuesta como un germen fértil, dando lugar a una nueva cosecha de imágenes, texturas y emociones.
Una de las riquezas más evidentes de esta edición es la pluralidad: no hay un hilo estético que las una, ni una corriente común que las guíe. Cada obra es un mundo, un instante de contemplación que se apoya en técnicas diversas —pintura, dibujo, ilustración, fotografía, técnicas mixtas— y que se concreta en una visión única sobre el entorno. Sin embargo, al reunirlas en la sala, ocurre algo inesperado: las piezas dialogan. Se cruzan, se responden, se interpelan. Y ese cruce en el espacio expositivo transforma la experiencia del visitante, que ya no observa obras aisladas, sino un tejido colectivo de interpretaciones, resonancias y afinidades invisibles.
Pero lo más significativo tal vez ocurre fuera de la sala. Ocurre cuando el visitante pasea por la Isla del Soto, respira su aire, escucha el murmullo del río, siente la textura viva de su flora. Y luego, al entrar en la exposición, ese mismo visitante, ya impregnado de naturaleza, descubre cómo ese entorno se ha vuelto imagen, cómo ha sido transformado en arte. Ese tránsito —de lo natural a lo simbólico, de lo real a lo imaginado— configura una experiencia singular, un eco que se instala en la memoria sensorial de quien lo vive.
Es en ese vínculo sutil entre arte y naturaleza donde habita el espíritu de este proyecto. Una conexión esencial que sentimos cada vez más frágil, como si la naturaleza se nos escapara, grano a grano, entre los dedos. Por eso Arte y Biodiversidad no es sólo una propuesta artística: es también un acto de resistencia. Una reivindicación poética y ética de nuestro entorno natural como un bien irrenunciable, como un legado que debemos proteger, habitar y celebrar.
Esta es, una vez más, nuestra pequeña aportación. Un gesto de agradecimiento al lugar que nos acoge, y una invitación a mirarlo con ojos nuevos.
Los artistas que participan en esta tercera edición son: Marta Aguilar, Kika Beneyto, Ángela Cabrera, Daniel Castiñeira, Isabel Fuentes, Mirian Guirao, Imma Jiménez, Raquel Luengo, Mar Mendoza, Ana Pastor, Sebastián Román, Belén Sánchez, Carlos González, Mar Sueiras, Mercedes Vecino y Lucía Vicente








