Dice el artista Álvaro Perote, autor de la muestra “Tacón, punta y olé”, que su discurso lo conforman “lo quinqui, lo cotidiano, la estética de lo vulgar, el fetiche del automóvil, el icono, lo friki, la cultura de masas, los grafismos asiáticos, el graffiti, el ocio, el underground, lo oculto, los símbolos y la música”, un trabajo que se basa en una traducción de “mi imaginario, reinterpretándolo mediante los propios códigos pictóricos de la pintura, el grabado y la escultura”.
En su obra está presente la experimentación con todo tipo de materiales, desde el metal hasta el cartón incorporándolos a su obra con el ensamblaje o el collage sin fin. Prima la importancia de las texturas, los colores vívidos y saturados y los componentes lumínicos.
La muestra está protagonizada por obras en las que Álvaro Perote utiliza una técnica mixta, resultado de mezclar diferente materiales como óleos, acrílicos, spray, óleo en barra, ceras, barnices, esmaltes, rotuladores, pegamentos, pigmentos, cemento, escayola o resinas que dotan a la obra de calidades y cualidades fuera de lo plástico formal, aportando riqueza plástica.
En cuanto a los soportes, Perote trabaja sobre todo con elementos reciclados, por el interés que generan las huellas, los residuos o la pátina que tienen de por sí, como las maderas, los plásticos, los cartones, las espumas, los metales y el vidrio.
Entre algunas de las salas donde ha expuesto Perote se encuentran el DA2 (Domus Artium 2002) de Salamanca o La Salina.





